El niño Astor y los buenos muchachos de Nueva York – Télam

El niño Astor y los buenos muchachos de Nueva York – Télam

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"El día que me quieras", la "pinta" de Gardel y el debut de Ástor como canillita.

«El da que me quieras», la «pinta» de Gardel y el debut de stor como canillita.

Ya de por s resultaba pintoresco que un melodrama tanguero –El da que me quieras, la ltima pelcula con Carlos Gardel– fuera dirigido, a fines de 1934, en un estudio de Nueva York por un realizador austraco.

ste era John Reinhardt, quien se permiti una audacia: grabar el canto en vivo, sin incurrir en el doblaje durante la posproduccin. De modo que en la escena donde muere la herona –interpretada por la estrella mexicana Rosita Moreno–, el “Zorzal” deslumbr con «Sus ojos se cerraron». Al terminar, el set qued en silencio, la clase de silencio que solamente puede causar el asombro, recin entonces los presentes estallaron en un prolongado aplauso.

«Sus ojos se cerraron» por Carlos Gardel

All, al costado de una parrilla de luces, haba un chico de 13 aos. En un cameo haba actuado de canillita. Su nombre: Astor Piazzolla.

Era el hijo de Vicente y Asunta, un matrimonio marplatense afincado en aquella ciudad.

Su lazo con Gardel fue otro inmigrante, Terig Tucci, por su carcter de arreglador musical del filme y maestro de bandonen del muchachito.

El pequeo Piazzola le haba cado en gracia a Gardel por tres razones: le haca de traductor (l no hablaba ni una palabra en ingls), le resultaba til para salir de compras ya que conoca la Gran Manzana al dedillo, pero sobre todo porque apreciaba su entusiasmo por el fuelle.

De hecho, una vez le solt:

– Vas a ser algo grande, pibe. Pero el tango lo tocs como un gallego.

– El tango todava no lo entiendo –contest Astor, con un dejo de pudor.

El cantor, entonces, le regal su sonrisa ladeada, al decir:

– Cuando lo entiendas no lo vas a dejar.

Al concluir el rodaje hubo un asado de despedida. En la ocasin, Gardel ameniz la velada con algunos temas de su repertorio. Astor lo acompaaba con el bandonen. Pavada de debut en el gnero!

Al cabo de una semana, Gardel y su guitarrista, Alfredo Le Pera, citaron al pap de Astor por una propuesta: sumarlo a su gira latinoamericana.

Vicente, con todo el dolor del alma, se neg. Esa desilusin termin por ser para su hijo un obsequio del destino: das despus el avin que llevaba a Gardel y sus msicos se estrell en Medelln.

La funesta noticia se la dio el patrn de su padre, Nicola Scabutiello, un siciliano que posea una barbera sobre la calle Lafayette, en pleno Lower East Side, la zona pobre de Manhattan. Entonces despleg ante sus ojos la tapa del Brooklyn Daily Eagle con una foto de los restos chamuscado de la nave.

En aquel instante, como para disimular su pesadumbre, Vicente afeitaba a un cliente sin decir palabra alguna

Ms all de tamaa contingencia, ese hombre se consideraba afortunado simplemente por tener un trabajo.

La vida en Nueva York

Por entonces, la vida en los Estados Unidos oscilaba entre la depresin econmica –provocada por la calamitosa cada de Wall Street, en octubre de 1929– y el New Deal impulsado a partir de 1933 por el presidente Franklin D. Roosevelt, que consisti en direccionar el gasto pblico hacia programas de ayuda, inversiones en infraestructura y medidas para mover el consumo.

En ese mismo lapso, Nueva York se vio sacudida por la llamada “guerra castellammarese” entre las cinco familias de la mafia siciliana que controlaban los negocios ilegales en aquella ciudad.

En la poca en que los Piazzolla vivan en Nueva York, la ciudad se vio sacudida por la llamada “guerra castellammarese” entre las cinco familias de la mafia siciliana que controlaban los negocios ilegales en aquella ciudad.

Es en tal contexto cuando emergi la seera figura de Lucky Luciano. Primero –en complicidad con Salvatore Maranzano (jefe del clan homnimo) orden la ejecucin de Joe Masseria, quien detentaba la mxima autoridad de aquel pentgono del crimen organizado, y despus tambin se carg a ste, por tomarse demasiado al pie de la letra su papel de capo di tutti i capi.

As, Luciano qued al frente de la estructura de Masseria, en sociedad con su amigo, el gangster judo Meyer Lansky. Y al imperio del otro finado se lo repartieron sus cinco jvenes aliados: Vito Genovese y Frank Costello (del clan Genovese); Joseph “Joe Bananas” Bonanno (del clan Bonanno). Tommy Lucchese (del clan Lucchese) y Albert Anastasia (del clan Anastasia).

Cabe resaltar que este ltimo era dueo de tres billares clandestinos que justamente regenteaba Scabutiello, el empleador del padre de Astor.

El Don se dejaba caer cada semana en la peluquera de Nicola para que le emparejen el cabello. Vicente era el encargado de tan delicada tarea.

Con idntica finalidad sola acudir all su lugarteniente, Carlo Gambino. Tambin Vicente le cortaba el pelo.

Hubo una vez en que Gambino qued embelesado por el virtuosismo musical del chico, quien ensayaba en el stano del local. Un detalle: aquel tipo era un melmano empedernido, al punto de colocar bajo su proteccin, aos ms tarde, nada menos que a Frank Sinatra.

Pandillas de Nueva York

Los Piazzolla habitaban un pequeo apartamento de Manhattan, situado en el nmero 8 de Saint Mark’s Place, del East Village, un barrio poblado por judos e italianos, cerca de Little Italy. Una zona –dirase– intensa.

Astor alternaba all la msica con la vida callejera. Vecino del saln de los Wasserman, un matrimonio judo que explotaba un garito donde, adems haba bebidas alcohlicas –en plena Ley Seca–, l efectuaba all apuestas por cuenta de los clientes a cambio de propinas.

Tampoco se priv de integrar un gang (pandilla) de pibes italianos, cuyo principal pasatiempo era pelearse con banditas rivales. Y a pesar de su esmirriada contextura, l era muy de ir al frente.

Al respecto tena una ventaja: antes de cumplir los 11 aos, Vicente lo haba anotado en un gimnasio para practicar boxeo con el propsito de que se tenga confianza en el aspecto fsico, debido a que una malformacin congnita en una pierna que le causaba una leve renguera. Vaya si eso surti efecto! Ya en edad precoz, Astor se convirti en un diestro peleador. Tanto es as que sus compaeros de correras lo llamaban, por su pegada, “el Zurdo”.

Una vez tuvieron la loca idea de intentar el mejicaneo de algunas cajas con licores en un depsito de la mafia polaca. Dos de ellos fueron brutalmente castigados. En otra oportunidad el propio Astor fue atacado por una patota de calabreses. Su padre tuvo que recurrir a Scabutiello; ste, a su vez, a Gambino, quien ech a circular un mensaje de solo ocho palabras: “No toquen nunca ms al hijo de Piazzolla”. Astor jams volvi a ser molestado.

Gambino, a cambio, solo exigi que el chico no abandonara sus clases de bandonen. De modo que sigui acudiendo a lo del maestro Tucci.

Entre los adultos el clima tambin se fue caldeando.

A principios de 1936, Scabutiello le pidi a Vicente un favor que a ste le fue imposible eludir: cursar una “advertencia” a otro barbero que acababa de instalar su saln a solo una calle del suyo. Algo inadmisible. Ese aviso fue reforzado, ya sin intervencin de Pap Piazzolla, con un bombazo que redujo aquel sitio a escombros.

Scabutiello no demor en extender su negocio con una sucursal sobre la Sptima Avenida, y la puso a cargo de Vicente. La tranquilidad de dicha zona –que contrastaba con las turbulencias del Lower East Side– fue para l como una bocanada de aire fresco.

La vuelta a Buenos Aires

Piazzolla volvió a Buenos Aires cuando tenía 19 años.

Piazzolla volvi a Buenos Aires cuando tena 19 aos.

Al tiempo los Piazzolla retornaron a la Argentina y se establecieron en Buenos Aires.

All, Astor dio el gran salto al integrarse a la orquesta de Anbal Troilo. Desde ese momento –tena 19 aos– su camino hacia la gloria fue imparable.

Mucho tiempo despus, ya consagrado, hipnotizaba al pblico con el fuelle, acompaado por su orquesta de cuerdas, cuyo cantor era Jorge Sobral. Por entonces sola ofrecer su composicin Tres minutos con la realidad, una sntesis entre el tango y la msica de Bla Bartk. Era la primavera de 1957.

«Tres minutos con la realidad» por stor PIazzolla

Tal vez, en la tarde del 26 de octubre, el ttulo de ese tema adquiriera un nuevo significado para l al toparse en un kiosco, de soslayo, con una noticia que le quit el aliento: “Venganza en la Cosa Nostra de Nueva York”.

Dicha frase ocupaba el ancho de la portada del diario La Razn, sobre la borrosa foto de un rostro que le result familiar.

La bajada resuma: “El jerarca mafioso Albert Anastasia fue asesinado a balazos en una barbera de la Sptima Avenida por orden de Carlo Gambino, quien lo sucedi en el cargo”. El pasado siempre vuelve. Y no por nica vez.

Al cabo de tres lustros ocurri el desembarco de Piazzolla en el Teatro Coln con su Concierto de ncar. Haba que verlo enfundado en un frac, al frente de una orquesta filarmnica de 50 msicos.

Concierto en el Teatro Coln

Por aquella poca se estrenaba en Buenos Aires la pelcula El Padrino (The Godfather), de Francis Ford Coppola. Tal vez Piazzolla haya ido a verla antes o despus de su gala en el primer coliseo porteo.

De ser as, es posible que haya cado en la cuenta de que el personaje principal, Vito Corleone, estaba inspirado en la figura de Gambino. Y hasta con un detalle premonitorio: el mafioso de ficcin, ya anciano, falleca por un infarto, al igual que el mafioso de carne y hueso. Solo que ste dej de existir cuatro aos despus de finalizar el rodaje. La vida (o en este caso, la muerte) a veces imita al arte.





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